Cliente

1. Pagina web

Sería extraño estar en un despacho de un carpintero con todos los muebles de metal o plástico, pues imagina meditar si contratar a un Diseñador Web sin Web. No va a ser solo tu tarjeta de presentación, sino el primer medio que va a tener el cliente de saber tu nivel. Tampoco es necesario que hagas malabares de CSS con efectos en Javascript capaces de competir con el circo del Sol, pero si de mostrar que puedes crear estructuras ordenadas y comprensibles con un Diseño elegante.

Por supuesto debe tener unas secciones mínimas:

  • Presentación: Habla un poco de ti, pero tampoco en exceso. De que zona eres, que has estudiado, donde has trabajado, en que proyectos te sientes más cómodo… No es necesario volcar tu Curriculum Vitae, pero si hacer un breve resumen de lo más destacado.
  • Habilidades: Lista todo lo que sabes hacer pero equilibrando con lo que puedes conseguir. Por ejemplo esta genial que describa con todo lujo de detalle tus artes con el lenguaje Python, pero la gran mayoría de las personas desconocen que es un lenguaje y piensan que te refieres a la cocina con cobras o al grupo británico de humoristas. En lugar de ello puedes destacar que eres capaz de crear tiendas online, conectar servicios o realizar Apps para móviles.
  • Portafolio: No hay nada que genere más confianza que ver los trabajos anteriores. Muestra imágenes, deja un enlace, describe extensamente tus labores…
  • Contacto: Tiene que existir y debe ser accesible. Olvídate de plataformas o redes sociales. Un formulario es lo más cómodo, pero también puedes dejar tu dirección de correo.

2. Correo personalizado con dominio.

Es feo tener un @gmail, @hotmail o @yahoo. Compra un dominio, y vincúlalo a tu cuenta de email. Hay planes económicos en empresas como Cdmon o HostEurope que por menos de 3 euros al mes tienes tu correo propio con tu dominio (hola@midominio.com).

3. Busca un buen lugar de reunión.

Olvidate de cafeterías o espacios públicos. Si no es en la empresa del cliente, busca un Coworking (un lugar compartido con otros profesionales con salas de reunión y mobiliario cuidado), despacho de alquiler o (si lo permite tu bolsillo) un bajo.

4. Negociar las fechas de reunión con ecuanimidad.

Ni tú eres el esclavo del cliente ni el cliente debe ir a tu sombra. Busca momentos que sea cómodo para ambos sin un gran hilo de correos.

5. Se puntual, incluso llega un poco antes.

Es increible la terrible impresión que da presentarse tarde a una cita. Puede que el cliente llegue una hora tarde, pero eso no debe ser por tu causa. Si alguien no llega a su hora que no seas tú. Mostrarás tu perfil más serio y profesional.

6. Cuida el aspecto personal.

No hace falta ir de boda, pero unos mínimos son necesarios para hablar con cualquier persona que acabas de conocer: afeitarse (si eres un hombre), peinate, no ir con ropa sucia o inadecuada. Una camisa o una camiseta con colores suaves será suficiente.

7. Aprende a escuchar.

Muchas veces por inseguridad, por falta de empatía o impaciencia; robamos el protagonismo de la conversación y empezamos a divagar. El cliente, la gran mayoría de las ocasiones, no sabe lo que quiere llegando al punto de bloqueo. Hay que dejar que se expresen y piensen en voz alta hasta que podamos resumir en un par de frases sus inquietudes. No existen manuales de atención, y muchas veces habrán conversaciones que se alarguen hasta alcanzar un punto de desesperación por nuestra parte. Armate de paciencia.

8. No hables con tecnicismos.

Ten la paciencia de explicar con ejemplos de introducción al parvulario esas tecnologías o terminología que usas a diario para no aislar al visitante. Si lo haces igualmente por aparentar mayor conocimiento en la materia te aviso que será superior la admiración si eres capaz de explicar todo lo que vas a hacer de manera sencilla.

9. Todo por escrito.

Envía un correo resumiendo la reunión para que no exista malentendidos, como dice el dicho: las palabras se las lleva el viento. Hazlo incluso si habláis por teléfono. Evita chats como Whatsapp y trabaja siempre con emails, los datos importantes se perderán en el historial de la conversación además que mezclarás tu vida personal con la laboral.

10. Factura.

Es poco serio decir que cobramos en negro, por otro lado es ilegal y muchas empresas nos la pedirán para justificar sus gastos. No queda otra que darse de alta como autónomo o facturar por medio de otras entidades que nos permitan la gestión. No busques formulas mágicas, vas a pagar impuestos. ¡No olvides contratar un asesor! Evitarás multas y futuros perjuicios.

11. Da calendarios de entrega.

Si vas a pagar 3 o 4 ceros por un trabajo quieres saber cuando va a estar terminado desde el principio. Adelántate al cliente y dale un calendario de pequeñas entregas. Divide el proyecto en diferentes partes para marcar en que fecha estará cada una. El cliente notará avances en el desarrollo y gratuitamente tendremos feelback.

12. Ofrece soporte.

¿Te imaginas comprar un iPhone y al cruzar la puerta de salida ya no se hacen responsables? Lo mismo siente el cliente cuando le dices que no le ofreces soporte una vez acabado el proyecto. Sin duda lo más divertido para un desarrollador es empezar proyectos nuevos, usando las últimas tendencias tecnológicas del mercado para mejorar profesionalmente. Pero mantener un proyecto implica dedicación y tal vez usar herramientas del pasado. ¡Hay que ser responsables! Dale un precio por hora en soporte y la mitad del trabajo estará realizado.

¿Tienen más consejos? Deja un comentario.

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